Destacadas de CiudadOriental.comOpiniones

Cámara de Cuentas, mi cláusula de cierre. ¿Se escuchan ladridos?

Por: Valentín Medrano Peña

No empieces a leer, pues si inicias corres el riesgo de sentir la necesidad de llegar al final.

Algunas imprecisiones. Algunos deseos que se abrigan en supuestos. Derecho comparado mal aplicado. Odios, frustraciones y ansias vengativas. Legítimos deseos de justicia social carentes de la suficiente investigación que la justifique jurídica e ideológicamente. Y obvio, las ansias de arribar a un sistema justo y equitativo de consecuencias. De dicha amalgama se concluye que, de buenos deseos está empedrado el camino a los infiernos.

La conjunción de sanos y tóxicos sentimientos en torno a un mismo punto y tema y mal: La corrupción, que incluye no sólo el ánimo altruista y hasta patriótico de tratar de proscribir una plaga mundial, que lacera los deseados sueños de desarrollo de los pueblos, también están los deseos de participar en el boato, de dañar a los que no les hicieron partícipes del reparto, de castigar a los que no se dejaron chantajear, en fin, cada quien tiene un interés y unas razones para chuvar sus pitbulls, pero sea cual fuera, no debe producir un mal mayor, como que proscribiendo la corrupción pasemos a una dictadura o la justifíquenos. Ahí, como muro el contención y remedio, el Chapulín Colorado, el debido proceso de ley.

En el hecho procesal en cuestión, para actuar contraley los fiscales “anticorrupción” han encontrado un enorme eco en los medios de comunicación, que con presteza invitan a los que aupan las acciones para entrevistas y evaden a los que piensan diferente, a los que fustigan dichos actos presuntamente legales, llevadas a efecto por los héroes de momento. Las sociedades siempre requieren de héroes, y en este caso, me alegra que sean mulatos. Capa y espadas y bayonetas cargadas con las ilusiones de los ilusionables.

Y así, se dice desde los podios unilaterales que: “no se dejen engañar, todo lo que se hizo es legal, porque lo ordenó un juez de la instrucción”, como también leyes y jueces ordenaron muertes arbitrarias, condenas injustas, holocausto, cruzadas y acciones de exterminios masivos. Entonces no, no crean que es justo o legal porque lo ordene un juez, y menos si lo solicita un fiscal mintiendo como se verá, al juez y a la sociedad.

Recientemente leí en las redes sociales, un artículo de un abogado al que no conozco, que no tiene título rimbombante de constitucionalista, y que llevaba como título “¿ES NECESARIO O NO UN JUICIO POLÍTICO EN CONTRA DE LOS MIEMBROS DE LA CÁMARA DE CUENTAS, PREVIO A SOMETIMIENTO JUDICIAL?”, escrito así, todo en mayúscula, y calzado bajo la firma del Lic. Romeo Trujillo Arias, a quien insisto, no conozco.

En su trabajo este, llegaba a la única posible conclusión, y que me perdonen los afamados constitucionalistas y opinólogos del derecho, si, decía Trujillo contrariando el pensamiento de otro mal recordado Trujillo que opcionó por la fuerza y no por debido proceso como si hizo este: “Es constitucionalmente obligatorio hacer un juicio político a los miembros de la Cámara de Cuentas o del Tribunal Constitucional o de sus similares cuando por asunto propios de sus atribuciones constitucionales estén siendo o puedan ser acusados”.

Prometí en el desarrollo del programa radial, que juntos al eximio periodista Miguel Guerrero y la reputadisima abogada y comunicadora Leila Mejía, conducimos por Rumba FM, (98.5 FM), de cuatro a cinco, valga el anuncio, que escribiría un artículo a modo de cláusula de cierre de mi parte, sobre la invasión a la Cámara de Cuentas por parte de la Liga de la (in)-Justicia. Aquí todo es ficción, y helo aquí, mi artículo real y sin efectos especiales ni 150 agentes y 23 fiscales.

En una entrega anterior traté aspectos penales que fueron obviados y que son obligatorios al momento de poner en movimiento la acción penal pública, tal cual el caso de que el Ministerio Público no tenía una ‘causa probable’ para actuar en contra de los miembros de la Cámara de Cuentas, ya que, el delito que consagra el artículo 12 de la ley 133-11 requiere, obliga y exige que para configurarse sea menester que exista una negativa expresa, jamás tácita, de parte de los miembros de la prosternada, por sus miembros y por el MP, Cámara de Cuentas. A esto salen al frente los interesados diciendo que: “Ellos fueron citados y de sus declaraciones, surgieron los demás tipos penales”, es decir, que de palabras autoincriminatorias, prohibidas por el debido proceso constitucional, se pudo establecer, permito tener una risa de boca llena al escribir esto, solo en una mente pueril puede caber tanta invectiva, no dije inventiva dije invectiva. Reitero, de esas oralidades pudieron deducir documentos falsos, transacciones económicas, asociación para delinquir, y al entrar a la Cámara de Cuentas, un recinto oficial, público, con 150 agentes y 23 fiscales; un poco más de la mitad de los 300 que vencieron en Esparta; obtuvieron un hallazgo inevitable, vuelvo a estallar en risas de este lado.

La primera característica que tiene el hallazgo inevitable es que se busca una cosa y se encuentra otra, saberlo de antemano y mentir a un juez y a la sociedad hace proscrito al llamado a ser proscriptor de delitos, mentiras y crímenes, en tiempos en que se debate si el imputado tiene derecho o no a mentir.

Pero, eso todo es ilegal, es inconstitucional, y ahorita dirán que por emitir estos criterios, gratuitos, palabra mal sana y manipulada en la sociedad del nuevo Ministerio Público, obstruyo la justicia, creo que me salvo por no haber sido nunca funcionario público.

Podría interesarle Acoso penal, allanamiento, subversión del orden constitucional y mocos comido

La inconstitucionalidad viene dada por el orden procesal constitucional que se establece en el artículo 80 número 1, que da atribuciones exclusivas e indelegables al Senado de la República, convirtiéndolo en un Tribunal con rango y procedimiento constitucional y potestad sancionadora y remisiva.

Dice el artículo 80.1 de la Constitución que es atribución del Senado: “Conocer de las acusaciones formuladas por la Cámara de Diputados contra las y los funcionarios públicos señalados en el artículo 83, numeral 1. La declaración de culpabilidad deja a la persona destituida de su cargo, y no podrá desempeñar ninguna función pública, sea o no de elección popular, por el término de diez años. La persona destituida quedará sujeta, si hubiere lugar, a ser acusada y juzgada por ante los tribunales ordinarios, con arreglo a la ley. Esta decisión se adoptará con el voto de las dos terceras partes de la matrícula”.

Como se aprecia de la parte infine del artículo transcrito, si en sus atribuciones y por consecuencia de sus obligaciones, el Senado considera la necesidad de juzgar a los miembros de la Cámara de Cuentas, sin importar la jurisdicción (civil, penal, etc) es menester agotar la acusación, juzgamiento y condena por ante el Senado, y si ha lugar luego de su condena, transcribimos, “quedará sujeta, si hubiere lugar, a ser acusada y juzgada por ante los tribunales ordinarios”, lo que quiere decir que previo a cualquier juzgamiento, deben ser sometidos por ante el tribunal “Senado”, y si es condenado y se determina la necesidad, o exista una solicitud al respecto, el Senado tiene la potestad de enviar a tales procuras por ante los tribunales ordinarios (penales, civiles, etc.). Después de…

A esto han respondido los de la antitesis que, entonces no tendría sentido establecer una jurisdicción privilegiada para estos como establece el artículo 154 de la Constitución, olvidando que no existe privilegio de jurisdicción eterno, y que los funcionarios así amparados pueden ser destituidos, perder su privilegio por cesar en el cargo, renunciar, etc, lo mismo que podrían por igual cometer otros delitos (robo, estafa, homicidio, abuso sexual, violencia doméstica, etc) para lo cual, por no ser propio de sus funciones, requieren juzgamiento conforme al privilegio de jurisdicción. ¿Se oye, o no se oye?

En este país, paisaje, podrán encontrar eco, podrán obtener condenas y justificaciones, porque ya sabemos como se puede ejercer presión contra una justicia que es capaz de trabajar en Domingo para no dar a entender que también obstruye la justicia, pero la lucha contra la corrupción sufrió en ese evento un palazo para su entierro por parte del popular populismo, no como se vende, un paso importante e institucional hacia la lucha contra el odiado mal. Lo cierto es que desandamos en garantías e institucionalidad y empedramos el camino al facto.

Les hablarán de tendencias internacionales. Les dirán que tal o cual sentencia aplica para ampliar espectros y romper las reglas en pos de proscribir un mal mayor, pero no, no al menos en nuestro sistema de reglas, pues el artículo 25 del Procesal Penal impide analogías e interpretaciones extensivas, a menos que favorezcan al imputado.

La gloria de lo hecho es efímera. Quizá solo local. Pues nada que surja de una Interdictada Cámara de Cuentas, de un perito constitucionalmente designados para hacer auditorías en temas de corrupción, puede servir de base probatoria para poder condenar y obtener la devuelta de lo robado, no al menos conforme a la legalidad.

Y es que nadie puede fabricarse su propia prueba, nadie puede acosar para que se dé un resultado en una prueba llamada a ser cierta, libre e imparcial, y en fin, nadie puede ser testigo-persecutor y parte del proceso, así que, una vez más se demuestra que los buenos deseos y los odios deben marginarse de la investigación penal, pues pueden hacer saltar los límites éticos, legales y técnicamente aconsejables.

Ahora, la Cámara de Cuentas, que ayer fue vista como una fábrica de pruebas voluntariamente impertinentes y omisiones y retardos, puede ser vista, o instituirse, en una fábrica de auditorías y resultados a pedimento de su nuevo dueño, de entre un menú en el que se escribe y pide el nombre de quienes estos quieran, y que son las armas de una parte en el proceso que ha decidido jugar con sus propias reglas y llegar a todo y a todos, sean o no sean, pero serán dependiendo del odio político y sus intereses y sus particulares deseos de venganzas. ¿Se escuchan los ladridos?.

Compartir:
Botón volver arriba