¿Cosas de locos?

Por Narciso Isa Conde
Nada de eso, los locos lo hacen mejor. Pero confieso que esa cosas son difíciles de entender y más aun de explicar. Es fácil entender por qué los VICINI Y los CORRIPIO se visten ahora de reeleccionistas pro-Danilo. Muy fácil.

Pero no así asimilar sin objeción a un autoproclamado “izquierdista” o “progresista” que decide abrazarse al PRM cuando éste, con buena carga de corrupción, se abraza a TRUMP y a GUAIDÓ, previo abandono del Frente Amplio-FA, supuestamente en aras de un paso “trascendente”…

O ver a un alto dirigente del FA arremeter contra quien lo abandonó por el PRM, esto es, para caer en las patas de los Hipólito y Abinaderes, a sabiendas de que ese también es su destino presidencial (porque lo fue en el pasado reciente y lo sigue siendo).

Y más se complican las cosas cuando el criticón se lanza también a competir por la MISMA ALCALDÍA, abandonando la presidencial.

O cuando nos toca observar como su diputado por el PRM y presidente FRENTE AMPLISTA comienza amoríos con Leonel.

O como un descendiente de la heroicidad caamañista se mezcla con el nieto neofascista del tirano.

O ver que en nombre del progresismo, y aupada por ex y actuales izquierdistas, la UASD que expulsó al nefasto Balaguer, acepta sin sonrojos una desacreditante iniciativa balaguerista.

¡SOPLA!

Lo tanto satura y conturba.

Pero no hay que desesperarse.

Este enredo habrá de desentrañarse, dado que no hay cosa -como decía el CHE- más ambigua que el “progresismo”.

Ambigua y carente de vergüenza.

Y porque además existen izquierdas de mentira e izquierda de verdad, y el contraste habrá de resaltar. También izquierdas arrepentidas e izquierdas reafirmadas y potenciadas, que es preciso identificar.

Las multi-crisis son así e incluso generan posturas aberrantes, como esa de abandonar MARCHA VERDE para meterse en ese lodazal.

No se trata de algo esencialmente personal, aun puedan tener algunos casos altas dosis de ambiciones incontrolables y de amor por ciertos cargos.

Es cuestión de cómo ideología y cultura dominantes infectan a luchadores/as del ayer que no remontan las trampas sistémicas del presente.

No es para enemistarse, pero si para diferenciarse y reafirmar principios, dignidad y decoro.

Es una diferencia política fundamental, nada personal.

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