Dío Astacio, (i) y Bolivar Valera, El Boli
Dío Astacio, (i) y Bolivar Valera, El Boli

“Influencers” y evangélicos de SDE competirán frente a los “viejos robles” y políticos tradicionales por más de 700 mil votos

Por Robert Vargas
Los denominados “influencers” y los evangélicos constituyen dos actores importantes que en las elecciones próximas en Santo Domingo Este competirán por los 712 mil 798 votos de los ciudadanos de frente a los políticos tradicionales y los llamados “viejos robles”.

Por lo pronto, en este municipio el único “influencer” que ha entrado en escena es Bolivar Valera, El Boli, quien cuenta con el respaldo del presidente Danilo Medina en sus aspiraciones de ser dipùtado.

Mientras que, del lado de los evangélicos, la figura más relevante es el pastor Dío Astacio, quien se estrenó en la política en el año 2016 vistiendo el color amarillo del Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano, pero que ahora va a la contienda vestido de azul y blanco, los colores del Partido Revolucionario Moderno.

Los “influencers” son definidos como “personas que cuentan con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y por su presencia e influencia en redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca”.

¿Posee El Boli cierta credibilidad sobre un tema concreto? ¿Cuál? 

¿Tiene influencia en las redes sociales? Esto es innegable. Mas de un millón de personas lo siguen en su cuenta de Instagram.

Habría que ver cómo El Boli logra convertir su influencia en las redes sociales en votos constantes y sonantes.

De su lado, el evangélico Astacio, en cierta medida es un “influencer”, no solo en los salones de su iglesia, sino en las redes sociales, de las que saca provecho para llevar su discurso para nada espiritual, sino totalmente terrenal en busca de resultados materiales “mientras llega el Señor”.

Estos dos tipos de políticos brotan en Santo Domingo Este en medio de un creciente desprestigio de los políticos locales, muchos de los cuales están añejos, y más de uno de ellos son “malos conocidos”, mientras que en aquellos se apuesta a la incertidumbre.

Los “influencers” tipo “El Boli”, llegan  a la política pretendiendo enarbolar un discurso contra los políticos tradicionales usando como plataforma los partidos que los “viejos arcaicos” construyeron sin atreverse a construir su propia estructura partidaria al margen de las existentes, y que les dan cobija.

Por igual, los evangélicos, que se proponen a sí mismos como dechados de virtudes, ungidos por su Dios, pero ávidos de acumular fortunas terrenales, se abstienen de formar sus propios partidos religiosos y, al contrario, pretenden tomar el control de los partidos construidos no por personas necesariamente religiosos.

Los “influencers”, tipo El Boli, orientan su discurso hacia esa multitud de jóvenes que viven pegados a sus teléfonos inteligentes para “resolver el mundo con sus “twuits o sus post en Instagram, FaceBook y otras redes.

Mientras que los del tipo del pastor Astacio, se aprovechan del miedo que le tienen los humanos a lo desconocido, a no saber lo que sucederá con su alma el día que mueran.

Los primeros viven el día a día; los segundos están a la espera del futuro glamuroso en el reino celestial, pero antes pretende una cuota de poder político en el terreno para, “mientras se cumple la profesía”.

En medio de estos dos grupos que se muestran hasta ahora incapaces de fundar sus propios partidos, están aquellos que desde hace muchas décadas concibieron la idea de formar partidos para luchar por el poder político.

Aquellos dos grupos no ahorran críticas contra los “viejos robles” que han visto pasar por delante de sus narices la locomotora del progreso y no han sabido adaptarse y amenazan con ser desalojados por aquellos dos grupos.

Los del tipo “El Boli” son nuevos.

Los del tipo Dío Astacio son extremadamente viejos, pero saben adaptarse y colocarse la ropa de la época. Estos últimos apuestan a su mensaje que induce al “miedo a lo desconocido”.

Cuando han tenido que llevar a alguien a la hoguera lo han hecho; si luego tienen que pedir perdón, lo piden, y siguen hacia delante. Se adaptan y progresan.

Ahora meten las religiones en la política estimulando una mezcla altamente peligrosa y explosiva respaldada por un fanatismo en ocasiones ciego.

De su lado, los políticos tradicionales no parece que tengan mucha capacidad para adaptarse y en la naturaleza no sobrevive quien sea más fuerte, sino quien mejor se adapte a los cambios. 

Además, y esto me parece importante, parece que existen personas interesadas en cosechar donde no sembraron. ¡Y vaya que pueden lograrlo!

Independientemente de esto, los “influencers” tipo El Boli y Dío Astacio, más los políticos tradicionales se preparan por conquistar los votos de los poco más de 700 mil ciudadanos que serán convocados a las urnas el próximo año en Santo Domingo Este.

La mayoría aplastante de esos votantes serán jóvenes y mujeres.

 

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