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El ASDE y el negocio del capa perros

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Actualizado el: 5 marzo, 2021 - 10:34 PM (-04:00)

Por Robert Vargas
Podría decirse que el Ayuntamiento de Santo Domingo Este hace “el negocio del capa perros”, para perjuicio del municipio y beneficio, claro está, de terceros.

Cada mes el ayuntamiento está obligado a “lanzar a la basura” unos siete millones de pesos y así deberá ser durante otros 21 meses más hasta completar  RD$148,640,475.26  del peor negocio que ha hecho esa institución.

Se trata de que el ASDE tomó un préstamo por 400 millones de pesos al Banco de Reservas para destinarlos al fracasado sistema automatizado de limpieza “Limpia”.

De ese préstamo, todavía el ayuntamiento debe los poco más de 148 millones de pesos mencionados arriba.

Y, vaya realidad, la aplastante mayoría de los equipos comprados con ese prestamo están allí tirados, cual chatarra buena para nada.

Esto sin contar con que el ASDE también se gastó otros 230 millones de los fondos propios para comprar “una montaña” de contenedores.

¿Resultados?

Fracaso total y con el municipio obligado a pagar el capital (los 400 millones de pesos) más los intereses.

¿Culpables?

¡Nadie!

Sin embargo, lo que es malo para unos, es altamente beneficioso para otros, como por ejemplo, aquellos que en la recta final de la pasada gestión propiciaron la creación de una crisis artificial en el servicio de recogida de basura para justificar una declaratoria de “urgencia” del municipio y, de paso, la posible contratación grado a grado de nuevas compañías de recolección de desperdicios sólido sin necesidad de recurrir a licitaciones que cuestionaran ciertas acciones.

En Santo Domingo Este hay unos vivos que son unos verdaderos “timacles” beneficiándose de los fondos de la ciudad para hacer acumulaciones originarias y aprovechándo la buena voluntad de algunos regidores que no saben despejar el grano de las pajas y otros que podrían ser expertos bebiendo sorbos de café.

Quienes andan en esos caminos deben entender que no todos en Santo Domingo Este están ciegos ni sordos.

En todo esto solo hay un perdedor: el municipio.

Mientras los aparentes ganadores quizás ha comenzado a acumular algunos centavos pensando un poco más allá del 2020.

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