
Ver la Paja En El Ojo Ajeno, Pero no La Viga En El Propio
Por Felipe Casto
A propósito del “blackout” que se registró este martes en República Dominicana, afectando diversos servicios, incluido el Metro de Santo Domingo y el Teleférico. Según las autoridades, fue provocado por la falla de una planta de San Pedro de Macorís, que hizo colapsar el sistema eléctrico nacional, inclusive, provocó la suspensión del homenaje al escritor y gestor cultural José Rafael Lantigua, así como la ceremonia de entrega de los Premios Funglode/GFDD 2024, que se realizaría en la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode) que presidente el Dr. Leonel Fernández Reyna.
Dentro de la lógica de su patología pragmática el presidente de FUNGLODE, raudo y veloz, se despachó a criticar el gobierno con el siguiente texto en la plataforma X: “El Metro de Santo Domingo opera con tres subestaciones de energía interconectadas al sistema eléctrico nacional. En caso de una interrupción general o blackout, el metro cuenta con una capacidad de generación propia de 40 megavatios. ¿Por qué esos 40 megavatios no entraron en funcionamiento durante el apagón de hoy? Solo hay una explicación: la falta de mantenimiento y la ineficacia del PRM”.
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Resulta que, el indicado apagón afectó también una actividad de homenaje que la Fundación Global Democracia y Desarrollo le haría al extinto José Rafael Lantigua, que tenía pautada para ese día, la cual fue suspendida por falta de energía. ¿Acaso FUNGLODE ha sido incapaz de darle mantenimiento a la planta eléctrica que, según Quirino Ernesto Paulino le regaló a dicha identidad? En esta virtud hay otra explicación: la ineficacia del presidente de la FUNGLDE.
Cómo es posible que una fundación como FUNGLODE, que nació rica a costa del Estado dominicano y es presidida por el presidente más rico de Latino América, según los periodistas Miguel Guerrero y José Báez Guerrero, cuya fortuna según los indicados periodistas asciende a los 85 millones de dólares, sin actividad productiva empresarial; cuya única actividad ha sido ser presidente por tres periodos, con esa enorme fortuna suspenda una actividad por la incapacidad de no tener una planta eléctrica de emergencia viable.
Es evidente el exhibicionismo escéptico del expresidente Leonel Fernández, claro, cuando la cosa pública no está dirigida por él y para él, todo es tiniebla. Su arrogancia, arropada por un patético narcisista, no le permite ver un fugaz rayo de luz en quien ostenta el poder en la actualidad.
Parece ser que, al Danilo Medina cerrarle el paso cuando le impuso a la fuera a Gonzalo Castillo en las elecciones del 2020, lo traumatizó, conminándolo a pernotar fuera de la cosa pública, convirtiéndolo en un amargado ilustrado buscador del poder que lo ha obnubilado, convirtiendo la probidad de su talento en un azote contra el gobierno.
A propósito del expresidente Leonel Fernández, me gustaría concluir este trabajo con las siguientes definiciones, las que considero muy oportuna para su persona.
Leonel Fernández es: un aspirante perenne, que nunca deja de postularse. Un candidato recurrente, que vuelve a la carrera una y otra vez. Un político sediento de poder, que enfatiza su “preocupación” por los problemas nacionales, detrás de su real ambición de poder personal. Por demás, es un político reincidente, porque alude que ya estuvo y no descansa expresando de manera desesperada su deseo de volver a ocupar el solio presidencial.