martes, 19 de mayo de 2026
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Mi opinión sobre Rafael Castillo a la dirección política de la Fuerza del Pueblo

Por Ramón Peralta
o milito en ningún partido, así que escribo lo que pienso como analista político sin necesidad de consultar con nadie. Todos mis artículos son de mi total responsabilidad.

Rafael Castillo, vocero de los diputados de la Fuerza del Pueblo, no ha dado señales de que aspire a la dirección política de ese partido. De ser así, sería un gran desperdicio y generaría gran preocupación entre los militantes de la organización en Santo Domingo Este, que ven más allá de la curva. Una figura de su nivel en la dirección política fortalecería la Fuerza del Pueblo en el municipio más grande del país.

Castillo no solo es el primer vocero en la historia de Santo Domingo Este del bloque de diputados del principal partido de oposición en ascenso, sino que, en esa posición, ha demostrado sapiencia política y gran habilidad de comunicación para defender los intereses de su partido y aquellos que considera importantes y relevantes para la población.

Si le quitamos la categoría de vocero, Rafael Castillo seguiría siendo la figura más relevante de la Fuerza del Pueblo en Santo Domingo Este, porque, siendo candidato a diputado de la circunscripción más pequeña del municipio, fue el diputado más votado de la oposición en todo Santo Domingo Este.

Castillo para la Fuerza del Pueblo en Santo Domingo Este es como Pedro Martínez en su mejor etapa como lanzador en Boston. Tener a Castillo fuera de la dirección política sería como si Boston, en el año en que rompió la maldición del Bambino, hubiera tenido a Martínez lanzando en ligas menores mientras que en las grandes estuvieran usando lanzadores mediocres y con el brazo cansado para enfrentar a los Yankke de New York.

Castillo está en la edad ideal para ser miembro de la dirección política de su partido, ya que entiende el lenguaje de la vieja escuela política en la que se formó y, al mismo tiempo, ha convivido con la era de la tecnología desde una edad suficientemente joven como para adaptarse al lenguaje de un nativo digital.

La capacidad política de Castillo no radica únicamente en que cursó varias carreras profesionales en ingeniería, derecho o maestrías en temas de gobierno, ni en su inmensa cultura general por ser un lector ávido y autodidacta en ciencia política. Su capacidad para ser miembro de la dirección política de la Fuerza del Pueblo radica en su dedicación, constancia y compromiso para conocer los problemas reales de la población, así como en su capacidad para escuchar en todos los contactos que ha realizado tanto en sus dos candidaturas a diputado como en la dirección de campañas electorales.

En la dirección política del principal partido de oposición se necesitan dirigentes como Rafael Castillo, que combinan la formación teórica con la capacidad de buscar votos. Si en Santo Domingo Este la Fuerza del Pueblo tuviera un solo escaño en su dirección política, sería un error dejar fuera a Rafael Castillo. Sin embargo, si tiene varios puestos, como es el caso de Santo Domingo Este, sería una locura y una tragicomedia que su principal activo político en el municipio quedara por debajo de otros que restan votos y suman problemas.

La Fuerza del Pueblo no puede hacer como el PLD, que en su mejor momento ignoró a Santo Domingo Este al elegir a uno del municipio como vocero de los diputados cuando ese partido estaba en franco deterioro, sin posibilidad de llegar al poder, y luego seleccionó a Luis Alberto para el comité político cuando ya está liquidado y a punto de convertirse en una pequeña bisagra, similar al PRD y el PRSC.

Leonel y los líderes principales de ese partido deben convencer a Rafael Castillo y a dirigentes similares de otras provincias grandes del interior de ingresar a la dirección política, porque, en política y en béisbol, los mejores jugadores deben jugar en el mejor momento de su carrera para aportar lo mejor de sí al triunfo de su equipo.