Sucesos

PN y Hacienda infiltrados por dueños de tragamonedas ilegales

La Policía Nacional y el Ministerio de Hacienda habrían sido infiltrados en distintos niveles por una poderosa red de propietarios de maquinas tragamonedas que son instaladas en colmados a pesar de que la operación de esos dispositivos en esos establecimientos comerciales está prohíbido por la ley .

Ciudad Oriental ha recibido informes de que en algunos lugares «los maquineros» habrían logrado que representantes de su red ocupen puestos de dirección en la Policía Nacional, lo que facilita que en los colmados de los barrios los tragamonedas sean instalados abiertamente y sin ser molestados por la fuerza policial.

Revelan que, cuando algún comandante policial se dispone a hacer cumplir la ley sobre la materia, «los maquineros reunen varias decenas o cientos  de miles de pesos y los distribuyen en algunas instancias de la policía» para lograr el traslado del «comandante molestoso».

Agregan que los contactos internos en la PN alertan a los dueños de los tragamonedas tan pronto se enteran de que será realizado un operativo para incautarse de esas máquinas, por lo que en pocos minutos los propietarios las retiran de los colmados y las reinstalan poco tiempo más tarde.

«El problema es que algunos oficiales también son propietarios de muchas máquinas tragamonedas, por lo que ellos forman parte de la red y no se descarta que la jefatura de la Policía Nacional tenga información sobre esto y prefiera mirar para otro lado», comentó una fuente que conoce a fondo la forma de operar de esa red.

Precisan que sus tentáculos se extienden hasta las entrañas del Ministerio de Hacienda donde, supuestamente, habrían logrado que esa institución  «no se entere» de que en cientos de colmados y colmadones están instaladas las máquinas tragamonedas.

Hacienda posee una gran cantidad de funcionarios, (inspectores), que deberían ser enviados a las calles a investigar sobre esas instalaciones ilegales, «pero muchos de ellos se pasan el tiempo chateando».

Según las fuentes, a los «maquineros» no les preocupa demasiado que las autoridades se incauten de los tragamonedas en los colmados porque, tan pronto la envían a Hacienda, muchos de ellos las consiguen de nuevo, supuestamente, a razón de unos 15 mil o 20 mil pesos por unidad.

«Eso explica que en Santo Domingo Este y muchos otros lugares del país en todos los barrios estén instalados esos aparatos sin que nadie reprima a sus operadores», comentó la fuente.

Las autoridades están convencidas que el acceso de niños, niñas y adolescentes a las máquinas tragamonedas en los colmados estimula en ellos la adicción al juego (ludopatía), por lo que se gastan allí el dinero de la merienda escolar; le roban a sus padres o vecinos y , finalmente, terminan convirtiéndose en delincuentes.

Esto, a su ves, deriva en que se hace necesario aumentar el gasto en fuerza policial y cárceles para combatir la delincuencia.

Otro ejemplo señalado sobre los perjuicios de las máquinas tragamonedas en los colmados es el que muchas madres de familia se gastan parte del presupuesto familiar en esas máquinas, lo que deriva en una adqusición de alimentos de peor calidad o menor cantidad, lo que a su vez influye en una deficiente alimentación familiar y en más enfermedades en el núcleo familiar.

La situación es cada día más dramática porque, mientras el Estado invierte sumas multimillonarias para educar a los niños, la red de operarios de tragamonedas se lucra de estos negocios ilegales empujando a la niñez y la juventud a la delincuencia.

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