viernes, 1 de mayo de 2026
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8 de Marzo: Cuando el Gobierno las Mujeres y la Sociedad Siente el Vacío

Por Carlos Rodríguez
n un país donde la lucha por la igualdad y la justicia social ha sido ardua y constante, el gobierno de Luis Abinader ha pasado casi sesenta y siete meses sin dejar una huella significativa en la vida de las mujeres dominicanas. A pesar de las promesas y discursos vacíos, la realidad es que las mujeres continúan enfrentando violencia, discriminación y falta de oportunidades, mientras el Estado parece mantenerse ajeno a su realidad cotidiana. La conmemoración del 8 de marzo debería ser un momento para reflexionar sobre los avances y los retrocesos, pero en esta gestión, el impacto en las mujeres ha sido casi nulo, tan insignificante como una promesa rota.

Un ejemplo claro es la persistente violencia de género, que en los últimos años ha aumentado sin que las políticas públicas del gobierno hayan logrado reducirla. La mujer que denuncia, muchas veces, encuentra un sistema que no responde, que no protege, y que en ocasiones, incluso, invisibiliza su dolor. Otro caso es la falta de acciones concretas para promover la participación femenina en cargos políticos y económicos; mientras otros países avanzan, aquí la brecha sigue intacta, y muchas mujeres sienten que su voz no es escuchada ni siquiera en los espacios donde deberían decidir su propio destino. Por último, la precarización laboral y la invisibilidad en sectores clave evidencian que el gobierno de Abinader no ha puesto en marcha las políticas necesarias para dignificar a las mujeres que construyen día a día la nación.

En palabras de Juan Bosch, en su obra menos conocida, «La Cuarta Persona», se lee: «El que no se preocupa por la justicia social, termina siendo un tutumpote, un simple espectador de su propia historia». Si Abinader pretende ser un líder que impacte, que deje huella, ¿por qué entonces no impacta a las mujeres que, con su lucha, sostienen el país? La respuesta es clara: su gobierno sigue siendo un tutumpote que mira de lejos, que pasa de largo frente a la realidad de millones de mujeres que aún claman por igualdad, respeto y reconocimiento. La historia no se escribe solo con promesas, sino con acciones concretas; y en ese capítulo, el gobierno actual sigue siendo un silencio incómodo en la memoria de quienes esperan un cambio real ya que antes se vivía mejor .