
Por Robert Vargas
l «mundo libre» y los «paladines de la democracia» se han lanzado con furia sobre los medios de comunicación rusos con la intención de lograr que se conozca una parte de la historia actual relacionada con la operación militar especial rusa en Ucranía.
Las grandes corporaciones estadounidenses FaceBook, Instagram, Google y Youtube, entre otras redes sociales han bloqueado el acceso a esos medios en distintos lugares del mundo.
Con esa postura, entre todos dan una «formidable lección» al mundo de cómo se practica la libertad de expresión vista desde occidente.
La situación se produce en momentos en que Occidente despliega una intensa guerra económica e informativa contra Rusia.
Occidente pretende destrozar a este país euroasiático usando todos los medios que le sea posible.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, dispone la liberación de criminales para enviarlos a combatir contra Rusia
En la actualidad, se escudan en el concepto de que son «pacifistas» que se oponen a la guerra en Ucranía.
La ofensiva occidental se ha producido luego que Rusia acudió en auxilio de la población del Donbass, una región colindante con la nación euroasiático.
Desde el año 2014, cuando occidente auspició el derrocamiento en forma violenta del gobierno legal, las bandas fascistas que se apoderaron del poder en Ucranía, comenzaron a asesinar ciudadanos de todas las edades en Dombass, donde su población presentó resistencia y resistió la ofensiva de los nazis.
A lo largo de los últimos ocho años, Occidente, la OTAN ni el «mundo libre» se percataron de las atrocidades que cometían los nazis contra la población civil.
Sin embargo, tan pronto Rusia acudió en auxilio de esta población, todo el «mundo libre» se ha lanzado en su contra y, de repente, se convirtieron en «pacifistas».
Así, se rasgan las vestiduras por las presuntas «atrocidades» de los rusos y se autodenominan «pacifistas», los mismos que destrozaron a Vietnam, invadieron a Panamá, Irak, Siria, Libia, Afganistán y muchos más.
También, los mismos gobiernos que propiciaron sangrientos golpes de estado en la mayoría de los países de América Latina.
Se trata, además, del mismo «mundo libre» que destrozó con sus bombardeos a Yugoslavia.
Ahora, también se denomina «pacifista» Alemania, el país que provocó la segunda guerra mundial que derivó en millones de muertos.
Todos ellos pretenden que solo se conozca una parte de la historia actual que se está escribiendo y, por tanto, bloquean el acceso en distintos países a los medios rusos, a los cuales, según el guion, se les presenta como «los malos de la película», mientras los nazis que han cometido todo tipo de crímenes durante los últimos ocho años «son los buenos».
Este es el mundo libre en todo su esplendor.

