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Leonel contra el PLD

Por Eddy Olivares Ortega – Leonel contra el PLD
Antes de la escisión, los dos grandes césares libraron una guerra feroz por el control del Imperio Morado.

La gran guerra del Partido de la Liberación Dominicana se inició con la Batalla de la Reelección de Leonel del 2008, la cual fue ganada ampliamente por el presidente, Leonel Fernández, como producto de una precampaña tan inequitativa que provocó que el entonces precandidato, Danilo Medina, clamara en el desierto: “Me venció el Estado”.

Tres años después, en el 2011, los dos colosos morados se volvieron a enfrentar en la Batalla de la Humillación, después de haberse frustrado el intento reeleccionista de Leonel Fernández y, posteriormente, la candidatura de la primera dama, Margarita Cedeño de Fernández, por decisión del Comité Político.

En ese momento Danilo Medina era un candidato débil, que soportó un trato humillante por parte del presidente Fernández, quien además lo obligó a garantizarle una amplia cuota de los principales cargos del gobierno y a escoger como su candidata vicepresidencial a la primera dama, Margarita Cedeño de Fernández.

Sin embargo, los más crueles y despiadados ataques se produjeron en la Batalla del Quirinazo, en el año 2015, durante el fallido proceso de Reforma Constitucional para la reelección del presidente, Danilo Medina, a la que hasta ese momento se había opuesto radicalmente su adversario, Leonel Fernández, quien fue doblegado mediante la utilización de la infame arma con la que fue bautizada la referida batalla, a partir de la cual entre los dos líderes solo quedó espacio para el odio y la venganza.

El siguiente combate fue la Batalla de la Reelección Frustrada, en la cual le fue cerrada la puerta de la reelección al presidente Medina, gracias a la firme voluntad del expresidente, Leonel Fernández, quien fue el indiscutible vencedor de esa histórica confrontación en el Congreso Nacional.

Poco tiempo tuvo que esperar Danilo Medina para la revancha. Llegó el día de las primarias, el 6 de octubre, en las que se seleccionaron el candidato presidencial y las demás candidaturas a cargos de elección popular. Entonces, a propósito, cuarenta y cinco días antes de las referidas primarias, el presidente Medina escogió como su precandidato presidencial a Gonzalo Castillo, uno de sus discípulos neófitos, para enfrentarlo al presidente del PLD, Leonel Fernández, con el propósito de derrotarlo deshonrosamente.

Con su novel precandidato, el presidente Medina, haciendo uso de los recursos que facilita el Estado, logró su ansiado propósito de derrotar a Leonel Fernández, a quien no le quedó otra salida que la de renunciar a la afiliación de su viejo partido.

Ahora el expresidente, Leonel Fernández, tendrá como su principal meta la de vencer o contribuir con la derrota del PLD en las próximas elecciones, para lo cual encabezará una alianza electoral opositora, en caso de que el Tribunal Superior Electoral o el Tribunal Constitucional declaren la inconstitucionalidad de los artículos 49, numeral 4 de la Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos y 134 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral, respectivamente.

Impulsado por la venganza, tal y como lo hizo el profesor Juan Bosch contra el Partido Revolucionario Dominicano, después de su renuncia del 18 de noviembre de 1973, con toda seguridad, el expresidente Fernández y su nuevo partido le harán una oposición extrema al PLD, al tiempo que se opondrán en el Congreso Nacional a todas las iniciativas del Poder Ejecutivo.

Un ejemplo de los efectos de este tipo de renuncia es la decisión anti histórica del profesor Bosch, de ponerse a la disposición de Joaquín Balaguer, para desconocer la voluntad popular y escamotearle al PRD el triunfo que obtuvo en las elecciones del año 1978, motivado por el odio visceral hacia su antigua organización y su líder, José Francisco Peña Gómez.

Por tal razón, la confrontación ahora extrapartidaria, entre Danilo Medina y Leonel Fernández, está reflejada en la insustituible frase que estampó Karl Marx en su obra, El 18 de brumario de Luis Bonaparte: “La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa”.

ej.olivares@hotmail.com

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