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Los peores enemigos de Joaquín Hilario, Manuel Jiménez y Luis Alberto

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Por Robert Vargas / Perspectiva
La campaña electoral está en pleno apogeo al concluir diciembre. Literalmente, no hay mañana. Todo es ahora y concluirá el 16 de Febrero con las celebraciones de unos y las lágrimas y caras tristes de otros. Después de todo, el que gana es el que goza. 

Uno de estos tres: Joaquín Hilario, Manuel Jiménez o Luis Alberto Tejeda será el ganador de las elecciones municipales. Los otros dos morderán el polvo de  la derrota y habrán ganado experiencia, si es que son capaces de aprender.

-“¿Quién será el ganador?”

-“Ve tú…”, le respondí a alguien que me hizo la pregunta anterior. (Entre los dominicanos decimos “Ve tú…” cuando hay incertidumbre sobre la identidad o causa de algo. La frase completa sería “Ve tú a saber”.

Los seguidores de cada uno de los tres candidatos mencionados dan por “seguro” de que el suyo es el mejor y de que, por tanto, “es el seguro alcalde”.

Sin embargo, antes de sentarse en el cuarto piso del Palacio Municipal José Francisco Peña Gómez, construido por el ex líder Juan De los Santos, antes tendrán que vencer a sus peores enemigos, que no están lejos de ellos mismos, sino a su lado.

Los peores enemigos de Joaquín Hilario, Manuel Jiménez y Luis Alberto Tejeda, desde mi punto de vista, no hay que buscarlos fuera, sino dentro.

Si estos no son identificados y los efectos de sus acciones aniquiladas a tiempo, el 17 de Febrero solo les quedará gemir y llorar.

Veamos, por parte, la situación de cada uno

Iniciaré con mi amigo Joaquín Hilario, el último que ingresó a la carrera por la Alcaldía de Santo Domingo Este.

Este es un tipo bonachón, emprendedor con aspiraciones amplias y una inmensa capacidad de trabajo. No es un político consagrado, sino un empresario que ha sabido llegar la cima desde abajo. El dice que “desde menos cero”.

Su espíritu emprendedor y creativo le han facilitado crear, desarrollar y consolidar la principal empresa dedicada al ramo de los seguros funerarios con ramificaciones en todo el país y ahora en el exterior. 

Inició su empresa GRESEFU a principio del Siglo XXI con tres empleados, y ahora tienen casi 500 empleos directos, sin contar los indirectos.

También se ha diversificado hacia el área de la agro exportación, invernaderos incluidos.

Es el esposo de Katy Báez, su socia, y emprendedora como él. Katy Báez es dirigente del Partido Revolucionario Moderno y portavoz del candidato a alcalde de esa organización, Manuel Jiménez.

Hilario, sin embargo, es el candidato a la Alcaldía del partido la Fuerza del Pueblo, que lidera Leonel Fernández.

¿Cómo llegó a ocupar ese cargo?

Fue el resultado de la fortaleza de su imagen empresarial y la debilidad orgánica de la Fuerza del Pueblo en Santo Domingo Este, donde esa agrupación carece de líderes prominentes  en condiciones y capacidad de asumir el reto de una campaña electoral acelerada exponiéndose al riesgo de una eventual derrota en las urnas.

Todos conocemos que la Fuerza del Pueblo surge de la división del Partido de la Liberación Dominicana tras Fernández ser derrotado en las primarias peledeístas del seis de octubre.

En este municipio, la FP está formando estructuras prácticamente desde cero y sus militantes y activistas no son percibidos como muy dinámicos en los barrios. 

Al contrario, la percepción es de debilidad y parecen aplastados por la inercia sin poder “arrancar”, aunque Fernández tiene un importante liderazgo en SDE, donde hay más de 700 mil votantes.

Para Hilario, lo logrado hasta ahora representa un éxito relativo, puesto que ha ganado prominencia y ahora lo conocen más allá del ámbito empresarial. Está escalando peldaños sin tener que pisar la cabeza de nadie.

Fernández lo percibe a él como una fuente de captación de votos para su proyecto presidencial, no necesariamente el municipal.

Por tanto, la mayor debilidad (y el peor enemigo) de Hilario dentro de la Fuerza del Pueblo es la aparente falta de organización del partido que sustenta su candidatura y su aparente inmovilidad, puesto que aún no se acostumbran a su nueva situación y están construyendo camino al andar.

Si la dirección local de la Fuerza del Pueblo no se activa y saca su gente a las calles a dar a conocer cara a cara a su candidato y siguen por ahí sentados a la espera de que el líder gane el artículo 55 de la Constitución, entonces, la experiencia de Hilario no pasará de ser eso, una experiencia de la que aprender. Nada más.

Joaquín Hilario, sin una estructura partidaria sólida y dinámica, no llegará lejos. La Fuerza del Pueblo debe hacer su trabajo.

Es posible que la Fuerza del Pueblo use el prestigio de Hilario solo para beneficio de la candidatura de Leonel y es más posible aún que los leonelistas repitan la historia que corrieron en el PLD en SDE, donde todos se concentraron en Leonel y se olvidaron de construir sus líderes locales con suficiente arraigo como para competir con caras propias frente al poderoso danilismo.

El peor enemigo de la candidatura de Joaquín Hilario no es Manuel Jiménez ni Luis Alberto: es la inercia de la Fuerza del Pueblo, que hasta ahora solo parece pensar en mayo, no en febrero y se olvidan que, sin febrero, no hay mayo.

El caso de Manuel Jiménez: desbordado por el triunfalismo y fanatismo que arropa a los suyos.

De los tres candidatos a la Alcaldía con posibilidades de victoria el más conocido es Manuel Jiménez.

Haber sido tres veces diputado por la Circunscripción 2 de Santo Domingo Este es motivo suficiente para que se le conozca.

Pero Jiménez no fue un diputado cualquiera.  Fue uno de los legisladores más productivos que generó leyes  y proyectos de leyes a granel, todos vinculados a intereses nacionales y populares.

Su condición de exquisito compositor le sirvió para crear canciones que alcanzaron estelaridad internacional en las voces de afamados artistas.

En su juventud fue un militante de la izquierda revolucionaria que se implicó en acciones clandestinas para conquistar la libertad y la democracia conculcada por el dictador ilustrado Joaquín Balaguer.

Ha sido el mismo Manuel Jiménez quien se ha ocupado de “desclasificar” pasajes de su historia personal mencionando incluso los nombres de algunos de sus compañeros de lucha, en su natal Cotuí y en la capital.

Con su guitarra al hombro ha recorrido el país entero cantandole a la vida, al amor y a la esperanza.

Al Partido de la Liberación Dominicana llegó confiado en los predicamentos de defensa de la soberanía y la democracia de Juan Bosch y con ese partido llegó al Congreso Nacional.

Del PLD se marchó a finales del año 2015 disgustado porque no le permitieron competir por la nominación a la alcaldía de SDE en las primarias de esa organización, que decidió escoger para el cargo al entonces alcalde Juan de los Santos.

Nadie en el mundo podía imaginar que pocos días después de la renuncia de Manuel Jiménez a su militancia en el PLD, Juancito sería asesinado por un pistolero agobiado por las deudas.

Jiménez continuó su camino fuera del PLD en busca de la nominación a la Alcaldía, la que logró con el Frente Amplio y varias organizaciones más, además de lograr dividir al Partido Revolucionario Moderno, una parte del cual le votó en las elecciones del año 2016 y le dio la espalda a su propio candidato, Domingo Batista.

Ahora, en el año 2019, Manuel Jiménez es el candidato a la alcaldía por el PRM tras vencer en las primarias al derechista y pastor evangélico Dío Astacio, quien ha dicho que no podía respaldar a Jiménez porque este es “de ultra izquierda”.

Se trata de una situación interesante, puesto que Jiménez, un hombre de ideas anti imperialistas y libertarias, tiene como Jefe de Campaña electoral a un derechista como Astacio, partidario de Donald Trump y que exhibe con orgullo la bandera de los sionistas que aplastan y asesinan a los palestinos.  

Es un caso único en la historia local.

Por otra parte, la vinculación de toda la vida de Jiménez con las causas sociales le generan buena imagen y percepción en la población.

Sin embargo, tiene un enemigo poderoso que vencer aparte de Luis Alberto y Joaquín Hilario.

Para poder enfrentarse a estos, los dos con posibilidades reales de éxito, debe vencer a su poderoso enemigo interno.

Pero, estemos claros, el que logre derrotarlo no significa que tendrá el pase fácil para ganarle a sus adversarios  externos. Ese es otro asunto.

El más poderoso enemigo interno que tiene Jiménez, según mi percepción, es el arraigado triunfalismo, sectarismo y fanatismo casi religioso en una buena porción de sus seguidores, incluidos dirigentes de su entorno más próximo.

Se consideran tan seguros de que la victoria les pertenece que no se les aprieta el pecho para despreciar a otras personas, herirlas, minimizarlas e insultarlas.

Hasta les sugieren con tono de desdén que “montense ahora o se quedarán fuera” del poder municipal.

Son duchos usando las redes sociales para provocar heridas profundas y “matarse entre ellos”, pero son incapaces de aglutinar voluntades para dirigirlas en busca de un único propósito.

Se consideran cada uno pequeños caciques con infulas de personas poderosas, indispensables, pero con escasas capacidades y posibilidades de movilizar grandes masas.

Se creen su propio mantra, que repiten y repiten: “de que se van, se van”, como si fuera cierto que el poder se abandona y no que se arrebata.

Cada cual está tirando la cuerda para su lado y muchos se perfilan como perfectos ineptos, sin capacidad para gerenciar crisis y, al contrario, se tornan amenazantes, mentirosos y agresivos en extremo, por tanto, peligrosos.

Además, a esto hay que sumarle que el PRM carece de reales estructuras a todos los niveles con capacidad real de responder como las circunstancias lo reclamen el día de las elecciones.

Sin recursos, divididos y con estructuras famélicas solo alimentadas por el resentimiento y el deseo “de cambio” es difícil que se pueda derrotar a un adversario mejor organizado y con recursos suficientes para controlar el poder.

Sin organización y sin logística no se ganan elecciones, al menos en las circunstancias actuales en que está la República Dominicana. Y las apariencias sugieren que a Manuel Jiménez y a su equipo le faltan esas dos cosas, por tanto, estos son sus peores enemigos internos.

Veamos el caso de Luis Alberto Tejeda: durmiendo con el enemigo.

Este diputado peledeísta, que fue el más votado en las elecciones congresuales del año 2016, no las tiene fácil para ganar las municipales de 2020.

La razón es sencilla: su liderazgo crece a pasos agigantados y es bastante posible que viejos peledeístas teman que con él suceda lo mismo que ocurrió con el ex líder Juan de los Santos, quien los opacó a todos y no llegó más lejos porque un pistolero lo mató.

Luis Alberto es un tipo que le agrada a la juventud, entre esta, a las mujeres. Donde llega, despierta pasiones. De este tipo de gente se dice que “tiene angel”.

Él se muestra cercano, presta atención cuando le hablan; escucha, mira a los ojos, propone soluciones y se coloca manos a la obra.

Es un empresario, como Joaquín Hilario, pero con inversiones más diversas que le permiten emplear a más de cuatro mil personas en empresas agricolas, ganaderas, de telecomunicaciones, de acero, combustibles, lubricantes, acero, constructora y bancas de lotería y de apuestas deportivas.

A diferencia de Manuel Jiménez, no es un político profesional, como no lo era Juancito. Es un empresario con profunda experiencia gerencial; es un devorador de conocimientos y, en esa línea, “parece una esponja” asimilando conocimientos.

Hasta hace muy pocos años era conocido solo en el mundo empresarial y formaba parte del “equipo de Cabrera“, a quien enfrentó y venció con facilidad en las elecciones del 2016.

Su fama de filántropo que deriva una parte de los beneficios de sus empresas a la inversión social, le ayudaron a ganar simpatías en los barrios de Los Mina, donde creció tras llegar desde la sureña Baní, siendo un niño.

Luis Alberto se muestra pro activo y evita las confrontaciones y provocar heridas que luego sean difíciles de sanar.

Su fama de buen gerente en el sector privado y de filántropo se extenidieron rápidamente por todo el territorio de Santo Domingo Este.

En esto le ayudó la construcción de una estructura que sirve a sus propósitos integrada por personas que creen en él y en sus capacidades y habilidades administrativas.

Con estas simpatías, capacidades y habilidades ayudó a que Alfredo Martínez ganara las elecciones del año 2016.

Sin embargo, temprano después de esos comicios, a Luis Alberto comenzaron a percibirlo como “el continuador de Juancito” y le metieron en la cabeza que él podía ser el alcalde perfecto.

Tras analizar la realidad del municipio y de su partido de la Liberación Dominicana, asumió el reto y venció en las primarias a El Cañero y a Karen Ricardo.

Lo hizo a partir del trabajo de su estructura particular, unida a las de formidables aliados internos.

Sin embargo, desde el principio, Alfredo Martínez marcó distancia respecto a Luis Alberto y, en tono despectivo, tachó a este de ser un “rifero y aguantero”, a pesar de que él se benefició de los servicios y la popularidad de ese “rifero y aguantero” en el 2016.

De su lado, Karen Ricardo no reaccionó en forma viceral, como lo hizo El Cañero, pero tardó buen tiempo en admitir, a regañadientes, que el vencedor fue Luis Alberto.

Ahora resulta que el Jefe de Campaña del PLD en la Circunscripción 3 es Alfredo Martínez; en la Circunscripción 2 lo es Ramón Cabrera, y en la Circunscripción 1 su otra adversaria Karen Ricardo tiene amplia influencia.

Es bastante posible que los tres, Martínez, Cabrera y Karen, simulen hacia afuera que respaldan a Luis Alberto, pero en la práctica se crucen de brazos o realicen acciones contrarias al interés peledeísta de retener la plaza. Algunos creen que “les conviene que Luis Alberto sea derrotado”.

Para Alfredo Martínez es bastante sencillo hacerle campaña en contra.

Simplemente tiene que dejar que se desplomen los servicios municipales, propiciar mayores escándalos en el ASDE y, con ello, generar un rechazo mayúsculo hacia el PLD y lograr su derrota en Febrero.

Esto, sin importar que El Cañero vaya a un acto y le levante los brazos a Luis Alberto. 

Es mejor mirar los hechos, las acciones, no las palabras ni los gestos.

En el caso de Cabrera, este solo tiene que seguir haciendo lo que hizo hace apenas unos días cuando distribuyó de manera selectiva entre danilistas las ayudas que le aportaron para todos los peledeístas.

Mientras que Karen, solo tiene que exhibir su bella sonrisa y cruzarse de brazos. Nada más.

Así las cosas, los peores enemigos de Luis Alberto y su campaña no parece que sean Manuel Jiménez y Joaquín Hilario, sino una parte de sus compañeros peledeístas, incluidos algunos actuales regidores morados, que ven en él la posible “reencarnación” de Juancito.

Es posible que perciban que, si Luis Alberto gana las elecciones, su liderazgo aumentaría drásticamente y trascendería las limitadas fronteras de Santo Domingo Este.

Entonces, ante esa situación, ¿Qué debe hacer Luis Alberto?

Desde mi punto de vista, aceptar el respaldo que le den El Cañero, Cabrera y Karen, pero alimentar y cuidar la estructura que él ha construido junto a sus aliados internos y externos de forma que todas trabajen en paralelo.

Si abandona a quienes han estado con él desde cuando era un desconocido es posible que cometa un grave error estratégico.

Si se entrega en cuerpo y alma a quienes en algún momento le han dejado ver que lo desprecian, entonces estará preparando su propia tumba.

Así veo el panorama cuando faltan menos de dos meses para las elecciones.

Quien quiera triunfar, que mire los hechos, no las declaraciones.

La práctica es la mejor maestra.

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