martes, 26 de mayo de 2026
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El gobierno teme perder a Santo Domingo Este, una de las principales plazas electorales de RD

Por Robert Vargas
a hasta ahora altamente deficiente gestión del alcalde Manuel Jiménez parece que amenaza las posibilidades del Partido Revolucionario Moderno de retener la importante plaza electoral que es Santo Domingo Este.

Esta gestión de Jiménez ha derivado en un divorcio casi total entre el alcalde y el PRM, lo que ha derivado en un aumento de la incertidumbre partidaria de cara a las elecciones municipales y generales del año 2024.

Santo Domingo Este no es «cualquier municipio» del país. En este territorio se definen las elecciones puesto que acoge a poco más de 700 mil votantes.

Esto, sin embargo, no parece importarle a Jiménez quien tiene sus propias aspiraciones y se esfuerza en apoyarse en las juntas de vecinos, que no en el PRM, para lograr su eventual reelección en la alcaldía.

Su gestión, preñada y parida de mentiras y medias verdades y, además, de inocultables carencias gerenciales, ha disparado las alarmas en los más altos niveles del PRM y del Palacio Nacional, donde han optado por apresurarse a correr a Santo Domingo Este a hacer cuanto puedan para evitar que se «hunda el barco» y retorne  la oposición. al control del poder político del municipio y del país

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El presidente Luis Abinader parece que está bastante consciente de esta realidad y, por ese motivo, ha invertido millonarios recursos en áreas y quehaceres que serían responsabilidad directa del ASDE.

Por ese motivo, hace varios  meses, el gobierno corrió a recoger la basura y a limpiar gran parte de la ciudad porque Jiménez, ni siquiera era capaz de eso.

De hecho, el síndico admitió que desconocía cómo gobernar la ciudad al decir que durante sus primeros dos años de gestión se dedicó a «aprender».

En pocas palabras, el ejecutivo no sabía lo que haría desde el Palacio Municipal, aunque le vendió sueños al municipio, que le creyó y votó a su favor de manera aplastante y convincente. Al final, resultó ser un engaño total.

Con poco más de seis mil millones de pesos puestos en sus manos para que los administre, Jiménez no ha sido capaz de construir ni una sola infraestructura y solo se ha dedicado a cuestiones rutinarias como el remozamiento y mantenimiento de obras construida por Joaquín Balaguer, Domingo Batista, Juan De los Santos y Alfredo Martínez

Juan Pablo Taveras
Juan Pablo Taveras

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En ese contexto, y con la popularidad de Jiménez en franco declive, el presidente Abinader, quien acaricia la idea de la reelección presidencial, ha mirado hacia Santo Domingo Este, analizado los números de sus encuestas y, en consecuencia, se está volcando hacia este territorio con inversiones y promesas de inversiones. multimillonarias.

Así, lo hemos visto ir en dos ocasiones a la avenida España a dar dos primeros palazos para el remozamiento de esa vía y convertirla en un lugar de atracción turística con una inversión de al menos 500 millones de pesos.

Jiménez, con el cinismo que tiende a caracterizarle, donde quiera que va habla de esa obra en construcción como si fuera un resultado de su gestión, y no una iniciativa del gobierno central.

Por igual, el gobierno se ha implicado en la futura construcción de un moderno mercado en la avenida Venezuela, frente a los transformadores, pero Jiménez lo presenta como una iniciativa de su gestión, pretendiendo que nadie sabe que sería una obra del gobierno

Raquel Cruz Díaz
Raquel Cruz Díaz

Seguridad, Prevención y Gobiernos Locales

Por otra parte, el gobierno de Abinader se ha lanzado a la ampliación de la avenida Coronel Rafael Fernández Domínguez (antigua autopista de San Isidro), y de la avenida Hípica.

Pero, Jiménez tiene el «tupé» de ir en algunas ocasiones a «supervisar» esas dos obras que tampoco son de su autoría.

El hombre también habla de una futura posible construcción de un hospital general en SDE, que construiría el gobierno, pretendiendo que nadie sepa que en esas gestiones hace tiempo que anda la doctora y diputada Adalgisa Abréu.

En medio de todo esto, y con la creciente pérdida de popularidad debido al aumento de la criminalidad y delincuencia en Santo Domingo Este, el gobierno también ha tenido que correr hacia este municipio para tratar de llevar tranquilidad a la población, que se siente impotente ante los delincuentes.

Esto podría explicar la acción de iniciar en este municipio el pasado martes un plan de seguridad ciudadana, donde más que una demostración de fuerza, se proyectó la percepción de que la delincuencia y la criminalidad avanza en SDE dos años después de que asumió el alcalde y casi dos años después de que Luis Abinader jurara la presidencia del país.

Jiménez y Abinader prometieron que acabarían con la inseguridad y la criminalidad, pero dos años después de ser electos, el país ha sido escandalizado por que, incluso, agentes policiales han asesinado a ciudadanos que estaban bajo custodia.

Otros miembros de la fuerza policial son señalados como presuntos participantes en asaltos.

Todo estos detalles y otros más que condimentan el mundo político pretenden ser apaciguados por el gobierno con inversiones o anuncios de inversiones multimillonarios en los próximos cuatro o cinco meses. en SDE.

Eso explica, además, las frecuentes visitas del presidente Abinader a SDE para recuperar el terreno perdido gracias a Manuel Jiménez, un hombre en el que el jefe del estado aportó su confianza.

Ya lo han dicho algunos aliados del PRM, perder SDE significaría perder el poder en gran parte del país, incluso el poder ejecutivo.

Abinader está consciente de esa situación y, por ese motivo, se ha volcado hacia este municipio con la esperanza de obtener votos suficientes con los que lograr la reelección en el 2024.

Sin embargo, si en la búsqueda de ese propósito intenta imponer a Manuel Jiménez como candidato a la reelección local, entonces él mismo se estaría haciendo un gran daño a sus aspiraciones de seguir en el Palacio Nacional aunque sea cuatro años más.

Entonces, de poco le habrá servido haber enviado a Chu Vásquez y a otros funcionarios a SDE a intentar recobrar la confianza perdida.

Este funcionario vino y habló fuerte y con elevada intensidad. Pero la gente ya no quiere palabras, sino resultados.